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jueves, 23 de marzo de 2017

La base de España en Irak duplica su tamaño.




base ingenieros soldados iraq
En la primera imagen, la base al inicio del despliegue español. En la segunda, estado actual


En la primera imagen, la base al inicio del despliegue español. En la segunda, estado actual Aunque su labor no es de las más conocidas –ni reconocidas–, los ingenieros fueron los primeros militares españoles que llegaron a Irak en enero de 2015. Pero su misión, aunque vital, era totalmente distinta a la de los boinas verdes y legionarios que se desplegarían poco después para adiestrar al Ejército iraquí: tenían que construir la base en la que iban a vivir. Prácticamente de la nada levantaron un acuartelamiento en unas antiguas y destartaladas instalaciones, con construcciones de madera, dentro del mayor campo de maniobras del país. Eran 45.000 metros cuadrados que se bautizaron como base «Gran Capitán» y en la que las condiciones eran más que austeras: tiendas de campaña, sin apenas suministro eléctrico o sin sistema de evacuación de aguas. Poco a poco fue adecuándose a las necesidades del despliegue y ahora, con el aumento del contingente español, los efectivos del Mando de Ingenieros llevan varios meses trabajando en la ampliación de la base, la cual ha doblado su tamaño hasta los 90.000 metros cuadrados. 

A finales del pasado mes de octubre, un equipo de 70 efectivos del Regimiento de Especialidades de Ingenieros nº11 de Salamanca se desplazó hasta la localidad iraquí de Besmayah para «mejorar las condiciones de vida de todo el personal y los servicios de la base», explica el jefe de la unidad, comandante Luis Illana Rollano, quien recuerda que cuando arrancó el despliegue español hace dos años, «los legionarios estaban muy apretados, y cuando empezaron a llegar británicos o portugueses, todavía más». Y es que el contingente español rondaba hasta hace poco los 315 efectivos (a día de hoy son ya unos 427 sólo en Besmayah), a los que había que sumar, de media, 40 portugueses, 30 británicos, 15 americanos... Apenas cabían 400 personas, pero con la reciente ampliación del contingente español (125 militares y 25 guardias civiles más) la base se quedaba pequeña y era necesaria una reforma. El objetivo: «Que pueda albergar a unas 700 personas» y, sobre todo, «que a partir de abril nadie duerma en tiendas de campaña», asegura el comandante Illana, quien explica que, al mismo tiempo, se hace «una ordenación más lógica». 

«Al principio, todas las zonas (vida, logística, trabajo...) estaban muy pegadas, pero te arreglas con lo que hay». Una de las prioridades era la de «construir una zona de vida específica en base a contenedores (conocidos como corimec)», separada del resto de áreas, pero también se mejoraron los servicios y se construyeron otros nuevos. «Se ha construido un sistema de abastecimiento de agua a través de unos depósitos, una red eléctrica autónoma, un sistema de drenaje para evacuar el agua de la lluvia (ya se inundó en alguna ocasión), se ha mejorado la red de saneamiento...». Hasta se ha tenido que construir una nueva helisuperficie, pues al ir expandiéndose se «comieron» el antiguo helipuerto. Tanta novedad ha implicado más superficie para la base, por lo que ha sido necesario ampliar el perímetro y, de paso, mejorar las medidas de seguridad «con nuevos vallados más altos y más seguros», explica el jefe de la unidad. 

Desde el primer día «trabajamos desde que amanece hasta que se pone el sol», siempre supervisados y protegidos por el equipo de seguridad, entre los que se encuentran los regulares de Melilla, recién llegados a Irak. Ese trabajo sin descanso ha permitido que la base se convierta en una especie de «urbanización que crece rápido» y, a día de hoy, el comandante no duda en definirla como «una pequeña ciudad con todos los servicios necesarios». Cuentan con comedor, lavandería, gimnasio, locutorio, capilla, tienda, cafetería, pistas de deporte... Eso sí, aunque reconoce que «las condiciones son aún austeras», han conseguido «que toda la base funcione poco a poco mejor». Al igual que las zonas de trabajo, donde, por ejemplo, se ha adecuado un área logística diferenciada para instalar todos los medios necesarios para el despliegue. «Hay más orden». Su misión, en principio, tiene que concluir a finales de abril o principios de mayo. Aún quedan algunas decenas de militares en tiendas de campaña, pero el comandante Illana y su equipo confían en que para esa fecha «todo el personal pueda vivir en los contenedores». (Jesús.R.G.)

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miércoles, 22 de marzo de 2017

Continúa la transición al nuevo modelo de Fuerza del Ejército.




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La transición al nuevo modelo de Ejército de Tierra, iniciado en 2015, es un proceso realista y flexible que está permitiendo mantener las capacidades existentes a la vez que facilita la transformación en un Ejército más equilibrado, más sostenible y más eficiente, siendo uno de los pilares de este cambio la transformación de la Fuerza y, en especial, de todas las Brigadas especializadas existentes con anterioridad al año 2016 en Brigadas de carácter polivalente.

Dentro de las acciones previstas para el año 2017, y en el capítulo correspondiente a los recursos materiales, continúan realizándose las adquisiciones y los traslados previstos de material por toda la geografía española, al objeto de dotar a las Brigadas del armamento, material y equipo necesario para el cumplimiento de las nuevas misiones encomendadas. Ya se ha finalizado la redistribución de piezas de  ACA, y se están distribuyendo los  vehículos de rueda de reciente adquisición.


Además, los nuevos vehículos Pizarro Fase II se están recibiendo ya en las Brigadas X y XI, unidades que han realizado un destacado esfuerzo para formar a las tripulaciones y especialistas en el nuevo vehículo. Esto ha permitido que los Pizarro Fase I a los que sustituyen en ambas unidades, puedan distribuirse a otras, como es el caso de los Regimientos de Caballería de las Comandancias Generales de Ceuta y Melilla y  la Brigada “Aragón” I, concretamente a su Batallón de Infantería Mecanizado (BIMZ), el “Badajoz” I/62, con base en San Clemente de Sasebas (Gerona).   

Para este batallón, anteriormente de cazadores de montaña, la recepción de los primeros vehículos Pizarro, prevista para las próximas semanas, es un hito más en su transformación que comenzó hace dos años con la intensa preparación de su personal, que ha realizado las necesarias actividades  formativas destinadas a la cualificación de tripulaciones y al empleo táctico y mantenimiento de los nuevos materiales. La mayoría de los medios mecanizados de la familia TOA los recibió ya   el batallón en 2016, y, junto con los Pizarro, le proporcionarán sus nuevas capacidades, que contribuirán a la polivalencia de la Brigada Aragón. La transformación culminará a finales de este año, cuando finalice la dotación de todos los vehículos Pizarro y se alcance la plena operatividad del batallón. También ha sido necesario adecuar alguna de sus infraestructuras (gasolinera, lavaderos y talleres) aunque la mayoría no ha precisado modificaciones puesto que, hasta 2002, existía en el acuartelamiento un batallón de carros de combate. (Jesús.R.G.)
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FAS: La Guardia del aire, RTVE.

martes, 21 de marzo de 2017

El Mando de Defensa y Operaciones Aéreas desplegará sus fuerzas asignadas en el sector sur peninsular en la Operación “EAGLE EYE 17-01”.

F-18 del Ala 15 (Zaragoza) reabasteciendo en vuelo del C-130

El Mando de Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA) empleará 6 EF-18 e integrará una Unidad de Defensa Antiaérea y una Fragata F-100 para contribuir a las operaciones de vigilancia y seguridad 24/7, en el Área de Operaciones Aéreas establecida en el sur peninsular El Mando de Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA), como responsable del planeamiento, conducción y seguimiento de las operaciones de vigilancia, seguridad, control y policía aérea en los espacios aéreos de soberanía, responsabilidad e interés nacional, llevará a cabo la Operación de Defensa Aérea “Eagle Eye 17-01”, con fuerzas asignadas de los tres ejércitos, tal y como se explica en el documento CEFAS 2017 (Concepto de empleo de las Fuerzas Armadas), en el NFC-2 (Núcleo de la Fuerza Conjunta), para operaciones exclusivamente nacionales. 

La Fragata Blas de Lezo en el Mar de Alborán

Esta Operación tendrá lugar en el sector sur peninsular los próximos días 22 y 23 de marzo y en ella participarán los medios asignados al Mando. 6 aviones EF-18 del Ala 12, una Unidad de Defensa Antiaérea (UDAA) perteneciente al Mando de Artillería Antiaérea (MAAA) del ET y liderada por el GAAA I/73, con base en Cartagena. A estos medios se unirá, la fragata de la serie F100 “Blas de Lezo”, dotada con el radar multifunción SPY-1D entre otros sistemas de mando y control, que zarpará del Arsenal del Ferrol hacia aguas del mar de Alborán el próximo 17 de marzo. Además participarán los Centros del Sistema de Mando y Control (con más de 2.000 profesionales en servicio 24/7 365 días del año) y otras Unidades pertenecientes a las distintas Alas del Ejército del Aire que actuarán como fuerzas opositoras, con el fin de incrementar y mejorar el adiestramiento de los medios integrados en el MDOA. Por último, una Compañía de Infantería de la X Bandera de la Legión (Ronda-Málaga), perteneciente a la Brigada Rey Alfonso XII, será la encargada de realizar los cometidos de protección de la fuerza durante todo el despliegue. (Jesús.R.G.)

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Documental de la Brigada de Infantería Guadarrama XII

“No había dinero para comprar el caza F-35... hasta que Trump nos apretó”.


Lockheed Martin, fabricante del caza F-35, admitió recientemente que estaba en negociaciones con una serie de países para que se sumasen a la lista de operadores de la aeronave. Y entre ellos se citó explícitamente a España. Fuentes del ministerio admiten que efectivamente hay en marcha un proceso de negociación, “pero aún se encuentra en la primera fase”. Los F-35, especialmente la versión B –que cuenta con toberas para despegue vertical- son una de las prioridades marcadas por el Estado Mayor de la Defensa en materia de adquisiciones para la próxima década. Es, a día de hoy, la única aeronave capaz de relevar a los Harrier AV-8B de la Armada, que dejará de estar operativa en menos de diez años. Mandos militares consultados por El Confidencial Digital admiten las negociaciones, pero explican que estas se remontan “años atrás”. 

Incluso hasta el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que había mantenido “conversaciones avanzadas para sumarse al proyecto”, aunque quedaron aplazadas sine die por el impacto de la crisis económica en los presupuestos. De hecho, estas conversaciones entre España y Estados Unidos quedaron reflejadas incluso en cables diplomáticos filtrados por Wikileaks. Como se pudo leer en estas páginas, el ex JEMAD José Julio Rodríguez –actualmente en Podemos- acudió a una reunión en la embajada norteamericana en Madrid con el entonces jefe de la diplomacia de EEUU en España, Arnold A. Chacon. En ese encuentro, del que se envió información precisa al Estado Mayor Conjunto en Washington, se puso sobre la mesa la compra de los cazas F-35. Algo que se veía con buenos ojos en Defensa, pero impensable de acometer por el impacto económico que supondría en las cuentas públicas. Sin embargo, señalan las voces militares consultadas –que han tenido relación con dichas negociaciones-, España “ha admitido las negociaciones justo ahora”. 

“No había dinero ni presupuestos para comprar F-35, hasta que llegó Trump y nos apretó con el dos por ciento del PIB” indican estas voces. El comentario es generalizado, sobre todo entre la cúpula de la Armada. España trata de enviar un mensaje a Estados Unidos de que está dispuesta “no sólo a gastar más, sino a gastar en Estados Unidos” explican. Una maniobra para calmar las ansias de Trump por engordar los presupuestos de Defensa de sus socios de la OTAN, y reducir así el balance de casi 70-30 a favor de Estados Unidos en las aportaciones económicas a la Alianza. “La compra no tiene marcha atrás” aseguran. Pero esta, dicen, no se hará efectiva hasta “al menos una década”, siendo “muy posible” que España se quede durante un tiempo sin ala embarcada. Actualmente los F-35 se encuentran a precios “desorbitados” para España. Dos docenas de F.35 podrían suponer más de 3.500 millones de euros actualmente, a un precio de unos 150 millones de dólares aproximado para la versión B. España, dicen estas voces, podría intentar su cerrar su compra cuando el precio quede reducido a unos 80 millones de dólares. (Jesús.R.G.)

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viernes, 17 de marzo de 2017

120 millones la unidad: por qué comprar el F-35 sería un error (inevitable) para España.




A más de 120 millones de euros por ejemplar, 40.000 euros por hora de vuelo y con enormes dudas sobre su verdadera valía en combate, el F-35 no parece precisamente el caza que toda fuerza armada querría tener. De hecho, el avión es el programa de material de defensa más caro de la historia (más de un billón de dólares, con ‘b’) y su desarrollo ha estado desde el principio plagado de problemas que no se terminan y de dudas sobre su verdadera capacidad. Ahora España, tal y como el Ministerio de Defensa ha confirmado a Teknautas, se ha interesado en el caza, iniciando los trámites que podrían desembocar en una futura adquisición del aparato. ¿Tiene sentido semejante gasto (y riesgo)?

Lockheed Martin, el fabricante estadounidense del F-35, aseguró recientemente que estaba en conversaciones con España, entre otros países, para una posible venta de unidades del F-35. Fuentes del Ministerio de Defensa han confirmado a este diario que, efectivamente, se ha iniciado el proceso de petición de información a la compañía, aunque sin ningún tipo de compromiso de compra final. Tanto el precio como el potencial bélico del aparato pueden ser discutibles, pero hay un hecho cierto: si España quiere disponer de aviones de combate navales en su flota a partir de 2030-2034, no le quedará más remedio que adquirir entre dos y tres docenas de F-35B, la versión con capacidad de despegue y aterrizaje vertical (o 'vertical take-off and landing', VTOL, en sus siglas en inglés), ya que es el único modelo en el mercado mundial que puede operar en el buque de proyección estratégica 'Juan Carlos I', el buque de combate de mayor tamaño y tonelaje de la Armada española. 

Comprar este avión quizá pueda considerarse un error, pero la realidad es que no hay alternativa. El problema son los aterrizajes, porque el BPE 'Juan Carlos I' carece de un sistema de apontaje con cable de frenado. Esto impide su uso como portaaviones con aviones convencionales, ya que solo aquellos con capacidad de aterrizaje vertical pueden posarse sobre su cubierta. El resto del buque está preparado para emplear aviones de ala fija además de helicópteros: los dos ascensores y el hangar tienen las medidas adecuadas y la rampa de lanzamiento ('sky ramp') de 12 grados ayuda al despegue rodado, permitiendo que los aparatos salgan con mayor carga de munición y combustible. Pero solo un muy limitado número de aeronaves de ala fija cuentan con la capacidad de aterrizar en los cuatro puntos especialmente preparados para ellos en la cubierta de vuelo del 'Juan Carlos I': los transportes V-22 Osprey y los cazas F-35B.

Foto: Reuters.

De modo que el razonamiento es simple: si se quiere sacar el máximo partido a la inversión realizada con el buque insignia de la Armada española, es necesario disponer de aviones con capacidad VTOL o STOVL ('short take-off and vertical landing'). Sin ellos, el grupo de combate alrededor del 'Juan Carlos I' dispone de una limitada capacidad de defensa contra ataques aéreos y de proyección de fuerza sobre la costa mediante helicópteros. En otras palabras: para sacar partido a los 500 millones invertidos en el buque (mucho más si contamos todo el grupo de combate), es necesario poner aviones en su cubierta.

La alternativa sería construir un verdadero portaaviones más grande que el 'Juan Carlos I' y dotado como mínimo de un sistema de apontaje con cable en la categoría del 'Liaoning' chino o el 'Almirante Kuznetsov' ruso para poder optar a otros modelos de caza como el Rafale M francés; una opción que resultaría mucho más cara.
Si se quiere sacar el máximo partido a la inversión realizada con el buque insignia, es necesario disponer de aviones con capacidad VTOL o STOVL
En este momento, la función está cubierta por los 13 EAV-8B Matador II en activo, versión del Harrier II adaptada para la marina española. Estos aviones pertenecen a la 9ª escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves con base en Rota, y embarcan habitualmente en el BPE, único barco disponible desde la retirada del R-11 'Príncipe de Asturias' en 2013. Aunque muy mejorados a lo largo de los años en sucesivas versiones y modernizaciones, los Matador II tienen su origen en prototipos de los años sesenta del pasado siglo. El modelo actual surge a partir los años ochenta, para cubrir necesidades del cuerpo de infantería de marina estadounidense (Marines) y de las armadas británica, italiana y española.

Además de mejoras aerodinámicas y en los motores, se han ido incorporando nuevos radares y electrónica que les dan capacidad de ataque todo tiempo y de defensa aérea; los españoles e italianos pueden emplear para esta misión misiles de alcance intermedio como el AIM-120 AMRAAM. Robusto y con amplia experiencia de combate, el aparato no obstante va mostrando su edad; la fuerza aérea y la marina británicas ya lo han retirado, y progresivamente su mantenimiento se hará cada vez más difícil y caro. A pesar de ello, la Marina española prevé alargar su vida útil hasta el máximo con los correspondientes programas de modernización y mantenimiento: de hecho planea usarlos como mínimo hasta 2020 o 2025. Para entonces, sin embargo, el relevo será solo cuestión de tiempo.

Solo un reemplazo
Y el problema a la hora de reemplazar a los Matador II en el Juan Carlos I es que solo hay un modelo en oferta en toda la industria aeronaval mundial: el tipo B del cazabombardero F-35 estadounidense. Y este programa de desarrollo aeronáutico lleva décadas dando una gran cantidad de problemas hasta tal punto que se ha convertido en una pesadilla para las fuerzas armadas de EEUU y ha llegado a aparecer en los tuits de su nuevo presidente, que lo ha calificado de demasiado caro e incapaz.

El F-35 tiene su origen en el proyecto Joint Strike Fighter de 1993, nacido al fusionarse dos programas de desarrollo para reemplazar toda una serie de aviones de las fuerzas armadas estadounidenses de la llamada Cuarta Generación como los F-16 y A-10 de la USAF, los F/A 18 de la Marina y los AV-8B Harrier de los Marines. El objetivo era desarrollar una única plataforma que pudiese cumplir con las misiones de todos estos diferentes aviones de modo que se abaratasen los costes de adquisición y mantenimiento. La expectativa era adquirir miles de ejemplares para las diferentes fuerzas y también para ejércitos aliados. En el concurso celebrado en 2001, el proyecto X-35 del fabricante Lockheed superó al X-32 de Boeing y fue aceptado. El aparato recibió el nombre de Lightning II en 2006.


Los principios básicos del concurso eran crear un avión monomotor con capacidad supersónica y avanzada capacidad ‘stealth’ (furtiva) para los radares enemigos, sensores electrónicos integrados y optimizado para el ataque al suelo pero con capacidad secundaria de defensa aérea. Para cumplir con las diversas tareas se planificó que contara con tres versiones diferentes que compartirían un 80% de las piezas y recambios: la A, optimizada para la fuerza aérea y su uso desde bases terrestres; la B, para los Marines, con un sistema de ventiladores para darle capacidad VTOL y STOVL; y la C, con tren de aterrizaje reforzado, gancho de apontaje y otras adaptaciones para su uso en los portaaviones CATOBAR de la marina estadounidense.
Varios países han mostrado interés, sobre todo tras prohibir el Congreso de Estados Unidos la exportación del F-22 Raptor
El Reino Unido y otros siete países formaron parte del proyecto desde el principio y aportaron diversos niveles de inversión, y varios países han mostrado interés en adquirir alguna de las versiones, sobre todo tras prohibir el Congreso de Estados Unidos la exportación del F-22 Raptor. Los problemas del F-35 tienen que ver con las limitaciones impuestas por la versión B, que necesita de un complejo sistema de vectorización del impulso en la tobera trasera y un sistema de ventiladores para poder aterrizar en vertical, lo que le creó problemas de sobrepeso. Para resolverlos Lockheed tuvo que rediseñar otras partes del aparato que se reflejaron en las otras versiones y provocaron retrasos y sobrecostes.
Ciertos elementos como el complejo 'software' de integración de sensores e información en el casco del piloto tardaron en estar completamente operativos; de hecho los aparatos que están entrando ya de modo limitado en servicio (de las versiones A y B) no pueden emplear todas las armas y sistemas previstos y necesitarán actualizaciones. El sistema informatizado de gestión logística, que pretende abaratar el mantenimiento, también ha dado numerosos disgustos. Para colmo, en las primeras maniobras que lo enfrentaron con cazas de la generación anterior resultaron ser un desastre de relaciones públicas para el Lightning II, que resultó ‘derribado’ incluso por aviones como el F-16 que aprovecharon esos fallos y la menor maniobrabilidad aerodinámica del F-35. Los críticos del programa acusaron al aparato de ser no solo caro y tardío, sino incapaz de cumplir con sus funciones.  

Las primeras maniobras que lo enfrentaron con cazas de la generación anterior resultaron ser un desastre de relaciones públicas.  
El Pentágono y los fabricantes contraatacaron con errores en las pruebas como pinturas antirradar no aplicadas y explicaron que el modo de uso del nuevo caza es diferente al de sus antecesores: no está diseñado para el combate cuerpo a cuerpo, sino para ganar a grandes distancias usando su capacidad furtiva y sus avanzados sistemas de guerra electrónica y detección remota. En unas maniobras más recientes los partidarios subrayaron que el F-35 había conseguido una relación de ‘bajas’ simuladas de 20 a 1 contra aviones de cuarta generación; los críticos insinúan que se trata de pura propaganda.  


Lo cierto es que políticamente el programa está blindado: la construcción del aparato se ha repartido entre más de 1.400 contratistas en todos los estados de los EEUU y los países del programa JSF, por lo que cualquier político que se declare en contra arriesga alienar a sus votantes locales. El retraso en el desarrollo y los avances de potenciales enemigos como Rusia y China hacen urgente disponer de un avión furtivo, y no solo en los Estados Unidos: Israel acaba de recibir sus primeros ejemplares, que necesitaba con urgencia. A pesar de los requerimientos del presidente Trump para contemplar alternativas como versiones avanzadas del F-15 o el F/A-18, algunas capacidades simplemente no cuentan con un competidor en el mercado. Y países como el Reino Unido han desarrollado sus superportaaviones de la clase Elisabeth II para usar el F-35B; sin ellos la macroinversión en buques sería casi inútil. A estas alturas cancelar o reducir el programa es casi impensable.

España pide información
Algo parecido ocurre con una putativa compra española de estos aparatos: en la década de 2030 habrá que plantearse el reemplazo de los Matador II y no hay ofertas de aparatos STOVL en el mercado; es lo que hay. Una posibilidad para abaratar el precio sería ampliar la compra ya que para entonces los Boeing F/A-18 Hornet del Ejército del Aire alcanzarán su edad máxima por lo que también deberían ser reemplazados y uno de los candidatos es el F-35A, lo cual permitiría un pedido conjunto de las dos versiones: la A para el Ejército del Aire y la B para la Marina.

El Ejército del Aire español ya tiene en marcha el programa FCAS (sistema futuro de combate aéreo) para estudiar las necesidades futuras que incluye la adquisición de aviones de Quinta Generación, a la que pertenece el F-35, además de un avión sin piloto y versiones modernizadas de los Eurofighter Typhoon. Por todo ello siempre se ha considerado la posibilidad de comprar F-35s, aunque fuentes del ministerio de Defensa indican que en este momento no hay nada más que la mencionada ‘Request for Information’ (petición de información), algo equivalente a coger un folleto en el concesionario para ver las características de un coche, sin mayor compromiso. Los límites a la vida útil de los aviones que equipan a las fuerzas españolas están ahí y las alternativas en el mercado también, pero de momento no hay decisión tomada.

Fuentes del Ministerio de Defensa indican que en este momento no hay nada más que una petición de información
Este tipo de adquisiciones llevan años hasta que se ejecutan por completo y el precio final depende de múltiples factores; aunque ahora mismo supera los 120 millones de euros por ejemplar (sin el motor), los detalles y los intercambios industriales pueden modificar mucho lo que se paga al final. 

De momento el avión es caro y las arcas españolas no están para fiestas, aunque a la larga es probable que la necesidad se imponga y el F-35 acabe a bordo del 'Juan Carlos I', o incluso llevando en la cola la Cruz de San Andrés. Puede que no sea el modelo ideal pero, ahora mismo, es lo único que hay. (Jesús.R.G.)

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Las Fuerzas Armadas introducen la figura del paramédico en sus unidades de combate.


Los paramédicos serán una realidad en las Fuerzas Armadas españolas. Así lo ha aprobado este viernes el Consejo de Ministros, introduciendo una figura que ya existe en ejércitos como los de Estados Unidos, Reino Unido o Israel. Habrá militares con la suficiente formación médica como para atender a sus compañeros heridos graves en lugares aislados o en situaciones hostiles, cuando los médicos militares no pueden llegar a la zona. A estos militares se les dotará de una formación con tres niveles (básico, medio y avanzado) y se les instruirá para saber cómo actuar en situaciones específicas proporcionando asistencia, lo que favorecerá la supervivencia y posterior evacuación a las formaciones sanitarias de tratamiento en unos momentos que son realmente importantes y en los que no están presentes los equipos sanitarios de soporte vital avanzado. 

El nivel de capacitación acreditado por el correspondiente certificado habilitará a estos paramedicos militares para actuar únicamente en escenarios operativos, en ausencia de personal facultativo o en apoyo del mismo, y de acuerdo con lo ratificado por España en las organizaciones internacionales de seguridad y defensa. Es decir, en ningún momento se utilizarán para sustituir el trabajo de los médicos militares. La atención sanitaria en escenarios operativos se centrará en atender las lesiones que producen un mayor número de muertes en combate, como las hemorragias masivas, el neumotórax a tensión o la obstrucción de la vía aérea y las actuaciones que resulten indicadas en situaciones de aislamiento, en especial en ambiente hostil o de bajas masivas. Estos paramédicos tendrán dependencia funcional de los oficiales del Cuerpo Militar de Sanidad de las especialidades fundamentales de medicina y enfermería, en el ejercicio de sus cometidos y apoyo a la atención sanitaria. La creación de esta figura no significará en ningún caso que los militares españoles dejen recibir los cursos de soporte vital básico que forman parte de la instrucción militar. (Jesús.R.G.)

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La ministra de Defensa preside la despedida del ‘Juan Sebastián de Elcano’.



La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, presidio ayer en el puerto de Cádiz el acto de despedida al buque escuela de la Armada Española ‘Juan Sebastián de Elcano’, que inicia su LXXXIX crucero de instrucción. A su llegada al buque escuela, la titular de Defensa ha recibido los honores de ordenanza, siendo cumplimentada por el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante general Jaime Muñoz Delgado y por el comandante del buque, capitán de navío Victoriano Gilabert Agote. A continuación, la ministra de Defensa ha saludado a los guardiamarinas que se embarcarán durante 5 meses y ha firmado en el libro de honor del ‘Juan Sebastián de Elcano.’ Seguidamente, María Dolores de Cospedal y el resto de autoridades embarcaron en el patrullero de altura ‘Cazadora’ acompañando al ‘Juan Sebastián de Elcano’ durante unas millas por la bahía de Cádiz junto con el buque auxiliar ‘Mar Caribe’ y distintas embarcaciones deportivas y de recreo. 


María Dolores de Cospedal ha estado acompañada en todo momento por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, por el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante general Jaime Muñoz-Delgado, por el alcalde de Cádiz, José María González, el delegado del Gobierno, Antonio Sanz Cabello, además de otras autoridades civiles y militares. Durante el LXXXIX crucero realizarán sus prácticas 76 guardiamarinas pertenecientes a la 419º promoción del Cuerpo General, 149º de Infantería de Marina y la 92º de Intendencia. El buque escuela, al mando del capitán de navío, Victoriano Gilabert Agote, tiene previsto hacer escalas en los puertos de Santa Cruz de Tenerife, Santo Domingo, Nueva York, Dublín, Den Helder y Amberes y regresar el 12 de julio a la Escuela Naval Militar. El propósito del Crucero de Instrucción es contribuir a la formación marinera, militar, social y humana de los alumnos embarcados, mediante la instrucción y el adiestramiento en la mar y en puerto. Asimismo, se apoya la acción exterior del Estado mediante la presencia naval en diversos puertos. (Jesús.R.G.)

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jueves, 16 de marzo de 2017

Los paracaidistas del Ejército de Tierra ensayan saltos de infiltración desde helicópteros Chinook.

Un salto de la Brigada Paracaidista.
 
La BRIPAC sigue realizando su formación continua para mantenerse como unidad operativa de cara a las misiones internacionales que le deparan en un futuro. Los últimos dos escenarios en los que estuvieron presentes fueron Irak (2015) y Líbano (hasta finales de 2016). En el marco de esa formación, efectivos de la Bandera ‘Roger de Flor’ I/4 han estado entrenando durante cinco días –a principios de este mes de  marzo- una serie de ejercicios con fuego real en el campo de maniobras de Chinchilla (Albacete). Denominados ‘Lis Paraca’, estas maniobras han servido para el adiestramiento de la unidad a nivel de subgrupos tácticos. Y su operación más llamativa fue la que cerró el ejercicio: un salto a baja cota desde helicóptero.

El ejercicio se desarrolló con ayuda de un Chinook, desde el que los miembros de la BRIPAC saltaron desde baja cota y con apertura automática, para a continuación realizar un ataque sobre una posición defensiva. También participaron zapadores de la Brigada ‘Almogávares’ VI, que realizaron una ruta de reconocimiento y limpieza de explosivos. Vea a continuación cómo efectivos de la BRIPAC ejecutan los saltos a baja cota desde un Chinook (las imágenes corresponden a un ejercicio anterior):

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